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Ojo de buen Cubero

Hay viajeros que vuelven con fotos de película y otros no, ¿por qué?

No te equivoques. No es la cámara. Ni haber nacido con un don.

Descarga gratis…

Cómo volver de una ciudad con fotos de película y no de turista (y la foto que rescaté de una marea humana en Venecia)

3 cosas que puedes aplicar desde ya para volver de tus viajes con fotos que no te dé vergüenza enseñar y transmitan lo que viviste. De esas que cuelgas en casa y hacen que todo el mundo se muera de envidia.

Tus datos los trato yo, Adrián Cubero Conejero, para mandarte la guía y mis correos (contenido y alguna oferta) y ver cuáles abres. Los envía MailerLite. Cero spam y te borras cuando quieras. Tus derechos y todo lo demás, en la política de privacidad.

En mi REGALO vas a ver (entre otras cosas):

  1. Hacer la misma foto que todo el mundo (la postal) es un error, ¿verdad? ¡Incorrecto! Te lo explico dentro.

  2. Cómo conseguir una foto única en sitios por donde pasan (y hacen fotos) millones de personas. Es mucho más simple de lo que imaginas y no necesitas una cámara de miles de euros.

  3. Estar oliendo a meado durante un rato hará que mejores las fotos de tus viajes.

  4. Por qué el objetivo de levantarte al amanecer no tiene nada que ver con la fotografía y cuál es el verdadero fin.

  5. Haz esto y toda la gente con la que viajes estará encantada de que hagas fotos. No habrá ni una mala cara (ni nadie pensará eso de “Ya está otra vez el pesao de las fotos…”).

  6. ADVERTENCIA: La foto que de verdad quieres aparece una sola vez y siempre es justo cuando ya la habías dado por perdida. Ley de Murphy. Si no has hecho antes una cosa, la ves pasar y te quedas con las ganas.

  7. La forma más sencilla de que una foto tuya parezca sacada del fotograma de una película y que hará que la gente no pueda dejar de mirarla.

En resumen, en este documento te voy a dar 3 trucos sencillos para que las fotos de tus viajes dejen de ser como todas y te empiecen a decir «Wow! Menudas fotos haces».

Pero una vez que lo descargues, te voy a escribir frecuentemente para venderte productos y talleres en la misma línea… Mejorar las fotos de tus viajes. Tú verás hasta dónde quieres llegar o cuándo prefieres parar.

Descarga tu regalo y entra en la rueda de hacer fotos que quitan el hipo

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Llegados a este punto puede que te estés preguntando, ¿pero qué son fotos de película?

Según la RAE, copio y pego:

foto de película · Del lat. pellicula, «fotón». De esas que cuelgas en casa.

1. Foto de viaje que parece sacada del fotograma de una película y no del carrete de un turista con el autobús esperando.

2. La que transmite tan bien lo que viviste en el viaje que, al verla, alguien suelta un «Wow, ¿esto lo has hecho tú?».

3. Recurso de eficacia probada para provocar envidia (sana) en cuñados, compañeros de trabajo y demás público de tus viajes.

Antónimo: foto de turista. La típica que haces como todo el mundo y que no le gusta ni a tu madre.

Hábitat natural: la pared del salón, las sobremesas y ese marco que llevas años sin rellenar.

Como una imagen vale más que mil palabras (o eso dicen), estas son las cinco fotos de las que te hablo dentro. Y las que vas a poder traerte tú de tus viajes.

  • El Parlamento de Budapest iluminado en la hora azul, visto a través de un agujero en un muro de piedra junto al Danubio.
  • La Plaza de España de Roma vacía al amanecer, con la fuente de la Barcaccia y la escalinata al fondo.
  • El sol asomando entre las columnas del templo de Saturno, en el Foro Romano, al amanecer.
  • Una pareja cogida de la mano baja las escaleras delante de la catedral de Oporto, con el cielo gris.
  • San Giorgio Maggiore al atardecer, enmarcada por un arco gótico, con una góndola cruzando la laguna de Venecia.

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Esas fotos de ahí arriba las he hecho yo.

No te las enseño para impresionarte. Te las enseño porque hace unos años yo tampoco sabía hacerlas. Ninguna de ellas me salió por talento, ni por suerte, ni por tener una cámara mejor o peor.

Me salieron porque tenía claro lo que quería conseguir.

Eso es, exactamente, lo que vas a aprender aquí dentro.

Antes de descargarlo, seguramente te estás preguntando alguna de estas cuatro cosas

¿Esto no será muy básico para mí?

Es una duda justa.

Hay mucho regalo de estos que no cuenta nada que no supieras ya.

Aquí no vas a encontrar el triángulo de la exposición ni qué hace el ISO. Doy por hecho que sabes disparar.

Lo que se cuenta es lo otro. Llegas a un sitio, lo tienes delante y no sabes qué merece una foto.

Y eso te pasa igual con veinte años de cámara que con dos.

No viene en ningún manual de ajustes.

Llevo años haciendo fotos y sigo igual. ¿Por qué esto sí?

Porque lo que llevas años mejorando no era el problema.

Cambiaste de cámara. Te aprendiste los ajustes. Te leíste lo de la regla de los tercios.

Y sigues volviendo con las mismas fotos de siempre.

No es un problema de nivel. Es que llegas al sitio y no decides nada.

Eso no lo arregla otro objetivo ni otro tutorial de ajustes.

Se arregla eligiendo, y se elige allí, en tres segundos.

¿Y si mi equipo no da para esto?

Da. Y si tiras con el móvil, también.

Coge dos personas. Ponlas en la misma esquina, con la misma cámara y a la misma hora.

Una foto va a decir algo y la otra no.

Si el resultado cambia y la cámara es la misma, la cámara no era la variable.

Lo que separa una foto de la otra se decide antes de apretar el botón.

Y eso no se compra, se aprende.

¿Voy a tener que dejar de disfrutar del viaje?

No. Al revés.

Mirar bien no te estropea el viaje, te hace disfrutarlo más.

Aquí nadie te va a pedir que madrugues ni que dejes a los tuyos esperando veinte minutos para hacer una foto.

La cámara va contigo todo el día y no manda en el plan.

Vives la ciudad, y si aparece algo, lo cazas.

Y si no aparece, sigues a lo tuyo.

Si has llegado hasta aquí, ya vas por delante de la mayoría.

Porque la mayoría vuelve de cada viaje con ochocientas fotos y no se pregunta ni una vez por qué ninguna le dice nada.

Tú te lo estás preguntando.

La respuesta está aquí abajo.

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